Dar: Confía en tus amigos


Sigues buscando pruebas de amistad, pero al hacerlo te haces daño. Cuando les des algo a tus amigos, no te quedes esperando una respuesta concreta, un agradecimiento. Cuando realmente crees que Dios te ama, puedes darles a tus amigos la libertad de responder a tu amor a su manera. Tienen sus propias historias, sus propios caracteres, sus propias maneras de recibir amor. Pueden ser más lentos, más inseguros o más cautos que tu. Pueden querer estar contigo en formas que son autenticas y reales para ellos, pero poco comunes para ti. Confía en que quienes te aman quieren demostrarte su amor de una manera real, a pesar de que sus preferencias de momentos, lugares y formas sean diferentes de las tuyas.

Gran parte de tu capacidad para confiar en tus amigos depende de tu propia bondad. Cuando hagas un regalo en forma gratuita y espontánea, no te preocupes por los motivos. No digas para ti: “Tal vez hice este regalo para obtener algo a cambio. Tal vez hice este regalo para forzar a mi amigo a un acercamiento que no quiere”. Confía en tus intuiciones.

Dales a tus amigos la libertad de responder como quieran y puedan. Deja que su modo de recibir sea tan libre como tu modo de dar. Entonces, te volverás capaz de sentir verdadera gratitud.

Extracto de “La voz interior del amor” – Henri J. M. Nouwen

 

Háblanos del dar…


Entonces, un hombre rico dijo: Háblanos del dar.

Y él contestó:

Dais muy poca cosa cuando dais de lo que poseéis. Cuando dais algo de vosotros mismos es cuando realmente dais. ¿Qué son vuestras posesiones sino cosas que atesoráis por miedo a necesitarlas mañana? Y mañana, ¿qué traerá el mañana al perro que, demasiado previsor, entierra huesos en la arena sin huellas mientras sigue a los peregrinos hacia la ciudad santa? ¿Y qué es el miedo a la necesidad sino la necesidad misma? ¿No es, en realidad, el miedo a la sed, cuando el manantial está lleno, la sed inextinguible?

Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen y lo dan buscando el reconocimiento y su deseo oculto malogra sus regalos.  Y hay quienes tienen poco y lo dan todo. Son éstos los creyentes en la vida y en la magnificencia de la vida y su cofre nunca está vacío.

Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio. Y hay quiénes dan con dolor y ese dolor es su bautismo. Y hay quienes dan y no saben del dolor de dar, ni buscan la alegría de dar, ni dan conscientes de la virtud de dar. Dan como, en el hondo valle, da el mirto su fragancia al espacio. A través de las manos de los que como esos son, Dios habla y, desde el fondo de sus ojos, El sonríe sobre la tierra.

Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo. Y, para la mano abierta, la búsqueda de aquel que recibirá es mayor goce que el dar mismo. ¿Y hay algo, acaso, que podáis guardar? Todo lo que tenéis será dado algún día. Dad, pues, ahora que la estación de dar es vuestra y no de vuestros herederos.

Decís a menudo: “Daría, pero sólo al que lo mereciera.” Los árboles en vuestro huerto no dicen así, ni lo dicen los rebaños en vuestra pradera. Ellos dan para vivir, ya que guardar es perecer. Todo aquel que merece recibir sus días y sus noches, merece, seguramente, de vosotros todo lo demás. Y aquel que mereció beber el océano de la vida, merece llenar su copa en vuestro pequeño arroyo. ¿Y cuál será mérito mayor que el de aquel que da el valor y la confianza -no la caridad- del recibir? ¿Y quiénes sois vosotros para que los hombres os muestren su seno y os descubran su orgullo para que así veáis sus mere cimientos desnudos y su orgullo sin confusión? Mirad primero si vosotros mismos merecéis dar y ser un instrumento del dar. Porque, a la verdad, es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os creéis dadores, no sois sino testigos.

Y vosotros, los que recibís -y todos vosotros sois de ellos- no asumáis el peso de la gratitud, si no queréis colocar un yugo sobre vosotros y sobre quien os da. Eleváos, más bien, con el dador en su dar como en unas alas. Porque exagerar vuestra deuda es dudar de su generosidad, que tiene el libre corazón de la tierra como madre y a Dios como padre.

Extracto de “El profeta” – Khalil Gibran

 

Pacto del Bicentenario


El movimiento Schoenstatt redactó este pacto, personalmente en cuanto lo leí me llegó mucho y me pareció muy interesante todo lo que decía, cosas que quizás usualmente no pensamos y que sin embargo estan en gran cooncordancia con las bienaventuranzas que meditabamos en el encuentro de ayer. Esto me lo dieron hoy y en cuanto lo leí lo relacioné con eso. Me parece que son cuestiones básicas que deberíamos de vivir por el simple hecho de vivir en sociedad. Leanlo a conciencia y espero que les sirva

Pacto del Biecentenario

Yo…………………………………..

Sello hoy el Pacto del Bicentenario y me comprometo a cumplir en los próximos años los siguientes puntos:

  1. Hablar bien de la Patria y no desprestigiarla
  2. Festejar las fechas patrias, tener algún símbolo exterior que lo exprese y honrar siempre a la bandera
  3. Rezar diariamente un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por los gobernantes.
  4. Decir siempre la verdad. Jóvenes no copiarse en el colegio y en la Universidad.
  5. Defender la vida física con hechos y palabras, sobre todo la del niño en el seno materno y la de aquellos que se acercan a su fin, hasta su muerte natural.
  6. Vivir seriamente mi deber de estado como profesional, estudiante, ama de casa, etc. Cumpliendo los compromisos asumidos.
  7. Respetar las leyes de tránsito, sobre todo la velocidad, semáforos, prioridad del peatón y la no ingesta de alcohol si manejaré.
  8. Pagar puntualmente a los empleados y tenerlos en blanco.
  9. Cuidar la limpieza de los lugares públicos, calles, plazas, iglesia parroquial, santuario; no arrojar ningún papel ni desechos al suelo.

10.  Realizar una acción social y solidaria aportando con mi dinero y/o con mi tiempo, y participar en las campañas por los más damnificados en caso de gravedad masiva.

Firma:

La Mirada


Más allá del lenguaje corporal la mirada tiene gran importancia en la comunicación por sí sola, ya que la variedad de movimientos posibles que podemos hacer con los ojos y su área próxima resulta infinita. Aunque esté ubicada y originada en los ojos, no muere allí sino que tiene la capacidad de proyectarse, es decir, de llevar más allá lo que quiero expresar.

Con la mirada podemos indicar si algo nos interesa, obtener información extra mientras se escucha, saber el estado de ánimo de la otra persona, conocer el tipo de relación que existe entre dos personas que se miran.

Es muy importante la ida y vuelta (feedback) cuando dos personas hablan entre sí. El que habla necesita tener la seguridad de que alguien lo escucha y el que escucha necesita sentir que su atención es tenida en cuenta. Vale aclarar que se suele mirar más cuando se escucha que cuando se habla. Si nos miran fijamente al hablarnos es fácil que nos pongamos nerviosos, sobre todo porque aparece la cuestión de sostener durante demasiado tiempo la mirada o desviar los ojos, lo que puede ser interpretado como falta de interés. El contacto ocular indica el final de una intervención, como si la persona que habla pasara el relevo a la otra.

El mantenimiento ocular se refiere a cuánto tiempo sostenemos el contacto de nuestra mirada con la del otro. Las miradas prolongadas sin parpadear se usan cuando se intenta dominar, amenazar, intimidar o influir en los otros. También se usan entre personas que se agradan mucho, pero en este caso la frecuencia de parpadeo es mayor. Un prolongado contacto ocular se considera generalmente como muestra de superioridad, falta de respeto, amenaza o actitud de. Un contacto ocular breve suele ser interpretado como falta de atención, descortesía, falta de sinceridad, falta de honradez, inseguridad o timidez. El dejar de mirar a los ojos, bajando la vista suele ser tomado como signo de sumisión.

El poder de la mirada se debe a que según hacia donde miramos se activan las diferentes partes del cerebro donde se encuentran nuestros sentidos.

Mirar hacia arriba e izquierda hace que nuestro cerebro recuerde imágenes. Hacia arriba y derecha es cuando el cerebro está creando imágenes nuevas o soñando.

Mirar de manera horizontal de frente es cuando estamos escuchando, allí se activa el campo auditivo, si desviamos horizontalmente hacia la izquierda estamos recordando sonidos y si lo hacemos hacia la derecha se trata de sonidos nuevos que estamos creando o escuchando.
Mirar hacia abajo a la izquierda es signo de reflexión. Por otro lado mirar hacia abajo a la derecha significa que se está abriendo el canal de las emociones (amor, tristeza, preocupación), los sentimientos y sensaciones corporales (sabores, olores, texturas).

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